sábado, 14 de marzo de 2020

Científicas del CONICET reconocidas por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir


Ceremonia de premiación- Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir
Fotografía: CONICET Fotografía.

Por sus trayectorias militantes a favor del ambiente y la vida, se entregaron los premios Berta Cáceres a investigadoras del CONICET.

En el marco de las actividades del #8M se celebró en el Honorable Senado de la Nación, la 3ª Jornada en Defensa del Ambiente y el Buen Vivir. Organizada por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir (Red DAyBV), la jornada culminó con  un prestigioso panel compuesto por intelectuales del ecofeminismo y la posterior ceremonia de premiación del galardón Berta Cáceres.

El premio, que cumplió este año su tercera edición, es un honor otorgado al ecofeminismo en la defensa de la armonía con la naturaleza y en homenaje a la militancia y legado de Berta Cáceres, líder feminista y activista del medioambiente.

En esta oportunidad, el reconocimiento se entregó a numerosas figuras del ámbito político, científico y social, entre las que destacan las investigadoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICETMaristella Svampa, Silvia Diana Matteucci, Bibiana Vilá y Ana Falú.

“Los datos científicos verdaderamente son un instrumento poderoso al momento de defender el ambiente.

Escuchar la voz de los científicos es entender como la ciencia puede anticipar, prevenir, mitigar y dar alternativas a  los problemas que se avecinan en términos ambientales”, declara Bibiana Vilá, investigadora principal del CONICET y experta del panel multidisciplinario de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés).




Galardonada por su dedicación al estudio y conservación del patrimonio biocultural andino, especialmente los camélidos (vicuñas y llamas)  y su rol para las comunidades del altiplano, etnobiología y educación ambiental en la puna, Vilá reconoce que los problemas ambientales suelen tener, además, facetas no científicas, por lo que “es muy importante que los científicos dialoguen con otros actores sociales en lo ambiental”, explica.

Los científicos no trabajamos solos, detrás hay todo un grupo de investigación conformado por diferentes investigadores y becarios, por lo que este premio es un reconocimiento también para el grupo de trabajo, en especial lo comparto con Yanina Arzamendia, investigadora adjunta del CONICET en Jujuy”, agrega emocionada.

Maristella Svampa, quien se desempeña como investigadora superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IDIHCS, CONICET – UNLP) expresó sentirse agradecida por el reconocimiento frente a la multiplicidad de mujeres luchadoras, en términos socioambientales, que han sido galardonadas.

“El nuevo ethos feminista abre la posibilidad a una verdadera revolución teórica y práctica, en la cual convergen la deconstrucción de las masculinidades dominantes con el reclamo por la autonomía de los cuerpos; la capacidad de comprensión mutua y la empatía, con la reivindicación de la emoción y la sororidad; los valores de cuidado y la idea de interdependencia con la defensa de los bienes comunes y la ecodependencia”, comenta Svampa.

En tanto, la especialista y pionera en el urbanismo ecofeminista, Ana Falú, quien se desarrolla como investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Investigación de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba declara:

“Hay que dejar de llamar naturales a los desastres que aquejan a la vida y al ambiente en todas sus formas de territorio, son desastres ambientales. Nada hay natural en ellos”. 

Y agrega: “Las feministas hemos sido implacables en la defensa de la agenda del desarrollo. Implacables a la hora de defender las nuevas identidades, las nuevas subjetividades, la no violencia y esto tiene que ver con la construcción de las empatías, que se vinculan al cuidado en sus complejas y múltiples dimensiones”.

Por su parte, Silvia Diana Matteucci, investigadora independiente del CONICET en el Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, sostiene:


Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir
Fotografía: CONICET Fotografía.

“Fue muy impresionante la cantidad de premiadas y el impacto social de las premiadas como participantes en actividades de defensa del medio ambiente, desde su comunidad en la mayoría de los casos, desde el poder judicial, a través del periodismo, etc.

Personalmente me sentí muy feliz de haber recibido este premio por mis publicaciones y docencia en el campo de la ecología y la socioecología”.

María Angélica Kees, miembro de la Red DAyBV desde su creación en 2017, declara sobre el funcionamiento de la red: “respaldamos lo que cada uno de sus miembros y organizaciones hace en su territorio.

Funcionamos como un esquema organizativo que entrama acciones y luchas territoriales”.

Y agrega: “Nos proponemos fortalecer actividades de difusión, concientización, incidir en las políticas públicas, así como a diversas experiencias vinculadas a la defensa del derecho humano a un ambiente sano”. 

Kees resalta, además, la importancia de los encuentros anuales de la Red DAyBV para el reconocimiento mutuo de mujeres, que en la distancia, protagonizan la defensa del ambiente y la construcción del buen vivir.

También estuvieron presentes en la jornada y ceremonia de premiación María Inés Pilatti Vergara, senadora nacional por la Provincia del Chaco, María José Lubertino, diputada nacional de Mandato Cumplido e integrante de la Red DAyBV, representantes de pueblos originarios y representantes de diversas ONGs.

CONICET,


viernes, 13 de marzo de 2020

Compost de estiércol bovino y vinaza - Cómo responde el maíz


Cómo responde el maíz al compost de estiércol bovino y vinaza

Técnicos del INTA Manfredi –Córdoba– evaluaron el efecto del compost de estiércol bovino y vinaza, derivada de la producción de levadura panadera, en maíz para forraje.

El cultivo registró buenas condiciones de crecimiento con estos residuos como fuente de nutrientes.

En la muestra, exponen numerosas empresas que fabrican implementos para la correcta gestión y uso agronómico de desechos de producciones pecuarias.

El compostaje es una de las tecnologías más conocidas en el mundo para el reciclaje de residuos sólidos orgánicos bajo condiciones aeróbicas, en pos de transformarlos en productos más seguros para su empleo como enmienda orgánica en agricultura.

Este es uno de los temas sobre los que se asesoran en el centro de expertos de Expoagro 2020 edición YPF Agro, el nuevo espacio que se integra a la muestra agroindustrial y cuyos protagonistas son los investigadores del INTA.

De acuerdo con la bibliografía técnica, se estima que un feedlot de 5.000 cabezas puede producir entre 6.000 y 9.000 toneladas de estiércol al año. 

El estiércol fresco es considerado una mezcla de heces y orina, cuya composición es un factor clave para entender no sólo la magnitud de los niveles de nutrientes y sales acumulados en el suelo, sino también los potenciales cambios en las propiedades y atributos de calidad del sistema edáfico.

En este contexto, técnicos del INTA Manfredi –Córdoba– evaluaron el efecto del compost de estiércol bovino y vinaza, derivada de la producción de levadura panadera, en maíz para forraje.

Los resultados indican que el cultivo registró buenas condiciones de desarrollo y crecimiento con estos residuos como fuente de nutrientes.

“La producción de forraje de maíz no se modificó por el agregado de estiércol compostado, aunque sí se observa una tendencia a incrementar la producción de biomasa en los tratamientos de compost con incorporación de vinaza”, apuntó Nicolás Sosa, investigador del INTA Manfredi a cargo de la experiencia a campo.

El rendimiento medio del ensayo fue de 17.432 kilos de materia seca por hectárea. 

“Las precipitaciones durante el ciclo de cultivo permitieron un muy buen crecimiento y desarrollo de todas las etapas vegetativas y reproductivas de las plantas”, observó Diego Mathier, investigador del INTA Manfredi.

En el plano de los nutrientes, se observaron diferencias significativas en el contenido de fósforo total entre la parcela donde se aplicó la mayor dosis de compost con vinaza y la tratada con fertilizante químico.

“Esto representa un aspecto destacado del ensayo, ya que el fósforo es el fertilizante más costoso de reponer en el suelo, debido a que no existen en el país yacimientos de roca fosfórica para la elaboración del fertilizante”, remarcó Marcos Bragachini, investigador de la misma unidad del instituto.

Otra observación de interés fue que el contenido de materia orgánica y nitrógeno total –dos indicadores de la fertilidad potencial de un suelo– no registró diferencias significativas entre el análisis de suelo efectuado antes de la aplicación de compost y el muestreo posterior a la cosecha del cultivo.

Con respecto al pH del suelo, esta variable se encontró en valores cercanos a la neutralidad tanto al inicio del ensayo como luego de la cosecha, a pesar de que el pH de las pilas de compost era alcalino.

“Este dato indica que no habría problemas para el desarrollo de los cultivos y la absorción de nutrientes”, ponderó el investigador.


Sosa: “El uso de estiércol compostado contribuye a incrementar la materia orgánica del suelo, asegura la reducción de patógenos y de semillas de malezas y la aparición de problemas asociados a la estabilidad de sustancias orgánicas fácilmente degradables”.

Detalle experimental

El ensayo se implantó en un lote agrícola del Establecimiento Don Sebastián, ubicado en la localidad cordobesa de San Agustín, sobre un suelo Argiustol típico durante la campaña agrícola 2018/2019.

Las unidades experimentales fueron parcelas de 840 metros cuadrados, donde se evaluaron cinco tratamientos con tres repeticiones: sin aplicación de estiércol ni fertilizante; dosis de 14.500 kilos de compost con vinaza por hectárea; dosis de 29.000 kilos de compost con vinaza por hectárea; dosis de 12.600 kilos de compost sin vinaza por hectárea; fertilizante químico (manejo habitual del productor).

“El uso de estiércol compostado contribuye a incrementar la materia orgánica del suelo, asegura la reducción de patógenos y de semillas de malezas y la aparición de problemas asociados a la estabilidad de sustancias orgánicas fácilmente degradables”, explicó Sosa, quien agregó:

“La utilización del suelo como medio receptor de residuos ganaderos tiene como objetivo restituir al suelo los nutrientes que son asimilables por las plantas y disminuir, además, la necesidad de aportar fertilizantes minerales”.

El subproducto utilizado provino del proceso de compostaje realizado por el establecimiento.

“Es indispensable conocer la calidad del subproducto utilizado para prevenir potenciales daños al suelo, además de monitorear periódicamente el sodio intercambiable (PSI)”, advirtió el investigador.

Para la elaboración del compost, se confeccionaron dos pilas con una máquina volteadora: una pila testigo compuesta por estiércol bovino y otra con vinaza formada por 172 toneladas de estiércol y 89 mil litros de vinaza.

Sus características fueron analizadas por la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba.

Es recomendable trabajar con el volteo de pilas de compost que “resultan imprescindibles para el control de variables físico-químicas”, sugirió Sosa.

En tanto, “la mecanización de los volteos es la forma más adecuada por el tiempo y el costo del manejo de residuos, debido a que el volumen, el tamaño y la forma de las pilas a campo es crítica para lograr la biomasa de microorganismos responsables del proceso aeróbico”, añadió.

En el marco de Expoagro 2020 edición YPF Agro, exponen numerosas empresas que fabrican implementos para la correcta gestión y uso agronómico de desechos de producciones pecuarias.

Además, pueden conocerse recientes desarrollos en este tema, que indican una tendencia hacia un mayor cuidado del ambiente y la sustentabilidad del sistema productivo mediante el manejo adecuado de subproductos.

INTA


jueves, 5 de marzo de 2020

Sector petroquímico - El CONICET trabaja en estrategias de innovación tecnológica


El CONICET trabaja en estrategias de innovación tecnológica con el sector petroquímico
Foto: CONICET Fotografía

Junto a ECOPLAS, el IPA y empresas de la industria plástica se evaluó la viabilidad de trabajar conjuntamente en diversos proyectos.

La Gerencia de Vinculación Tecnológica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) desde el año pasado trabaja junto a ECOPLAS, entidad técnica y profesional especializada en Plásticos y Medio Ambiente, y el Instituto Petroquímico Argentino, en diversas líneas  para proponer soluciones tecnológicas a problemas y desafíos que atraviesa la industria.

En este sentido, el pasado viernes 28 de febrero se realizó en CONICET una nueva reunión de la Comisión de Sostenibilidad del Plástico que, como particularidad a las anteriores, incluyó a representantes de empresas del sector tales como DOW, Pampa Energía, PetroCuyo, YPF, AirLiquid, Braskem, Unilever, BASF, Benito Roggio y Erema.

Asimismo, estuvieron presentes representantes de la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (CAIRPLAS).

La Ing. Romina Mabel Cuello quien se desempeña en la Coordinación de Ingeniería, Energía y Medio Ambiente de la mencionada gerencia del CONICET comentó:

“Esto fue muy importante no sólo en términos de integrar nuevos actores sino también en términos de poder abarcar todo el ciclo de vida del plástico y así evaluar más y mejores alternativas de trabajo conjunto”.



En la reunión, los integrantes de dicha Comisión, de la cual el Consejo forma parte, abordaron diferentes temas de interés para la industria.

Reciclado de plástico para contacto con alimentos y cosméticos fue el primero de la jornada.

La empresa Erema e integrantes del  Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET- UNMdP) compartieron sus conocimientos y experiencias.

El segundo tema que se abordó fue el análisis de ciclo de vida del plástico y huella de carbono.

En este caso, la Dra. Bárbara Civit del Centro de Estudio para el Desarrollo Sustentable (CONICET – Universidad Tecnológica Nacional- Facultad Regional Mendoza) presentó un informe respecto al análisis de ciclo de vida para casos particulares de la industria.

Otro de los temas abordados fue reciclado químico y pirolisis.

Los presentes en la reunión compartieron un estudio de las distintas empresas que tienen la tecnología,se evaluaron posibilidades y luego se procedió con la presentación de la empresa AirLiquid sobre captura de CO2.

Por último, la Dra. Goyanes del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET- UBA) expuso sobre tecnologías en referencia a plásticos biodegradables y se ponderaron informes de avances en el país.

“El trabajo que venimos realizando junto al IPA y ECOPLAS está creciendo cada vez más, lo que empezó con reuniones hoy ya se materializa en proyectos”, explicó Cuello y agregó:

“Estos espacios nos permiten escuchar las necesidades de las empresas y como contrapartida ofrecer las tecnologías y capacidades disponibles en el CONICET.

Por este motivo y en función de las necesidades que se presentan vamos incorporando institutos para dar respuesta y generar espacios de promoción.

Para nosotros es un desafío muy interesante y estamos dispuestos a brindar nuestra capacidad técnica en procesos más amigables con el ambiente”, finalizó.



Los institutos CONICET que participaron de la reunión fueron los siguientes:

Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET- UNS)

Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET- UNMdP)

Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET- UBA)

Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE, CONICET- UNL)

Instituto de Tecnología en Polímeros y Nanotecnología (ITPN, CONICET-UBA)

Conozca más sobre las oportunidades de transferencia tecnológica que brinda el CONICET. Escríbanos a vinculacion@conicet.gov.ar

CONICET