miércoles, 23 de julio de 2025

Cinco científicos del CENPAT, entre los mejores del país en Ecología y Evolución

 

 Pablo Yorio, Ana Parma, Flavio Quintana, Mariana Morando y Luciano Ávila

Cinco científicos del CENPAT, entre los mejores del país en Ecología y Evolución

Se trata de Ana Parma, Flavio Quintana, Pablo Yorio, Luciano Ávila y Mariana Morando, quienes figuran en el ranking del sitio especializado Research.com. Sandra Bucci y Mónica Bertiller también se destacan en Biología Vegetal y Agronomía

El sitio especializado Research.com publicó la cuarta edición del ranking de los mejores científicos en la disciplina de Ecología y Evolución de la Argentina, entre los cuales se encuentran cinco investigadores e investigadoras del CCT CONICET-CENPAT

Se trata de Ana Parma, del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET); Flavio Quintana del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET); Pablo Yorio, del CESIMAR y Luciano Ávila y Mariana Morando del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET). 

Por su parte, Sandra Bucci del Instituto de Biociencias de la Patagonia (INBIOP, CONICET-UNPSJB) y Mónica Bertiller del IPEEC forman parte del ranking de Biología Vegetal y Agronomía.

Sandra Bucci (Izq.) y Mónica Bertiller (Der.)

La clasificación de los mejores científicos de Research.com fue elaborada mediante un análisis minucioso de 166.880 especialistas de todo el mundo identificados/as a partir de diversas fuentes de datos bibliométricos que reflejan el impacto científico dentro de una disciplina particular. 

Puntualmente, en el área de Ecología y Evolución se evaluaron más de 28.170 científicos.

Ana Parma quedó en el puesto 15 del ranking con 10.692 citas y 101 publicaciones; Quintana en el puesto 20 con 6322 citas y 134 publicaciones; Yorio en el puesto 25 con 4487 citas y 134 publicaciones; Ávila en el puesto 38 con 5896 citas y 137 publicaciones y Morando quedó ubicada en el puesto 39 con 5747 citas y 114 publicaciones. 

En el caso de Bucci y Bertiller, figuran en los puestos 17 y 20, respectivamente.

Con 40 investigadores, Argentina se ubica en el puesto 25 a nivel mundial en el área de Ecología y Evolución. 

En cuanto a las instituciones de pertenencia de los rankeados, la que cuenta con mayor número de investigadores de alto nivel en Argentina es el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con 14 académicos afiliados al ranking de Ecología y Evolución y la Universidad de Buenos Aires (UBA) con once.

Cabe destacar el lugar preponderante que tienen en el mencionado ranking muchos científicos y científicos del CONICET, en otras áreas disciplinares, diseminados en diferentes provincias del país.

CENPAT

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martes, 15 de febrero de 2022

Investigador del CONICET designado para copresidir una evaluación global sobre biodiversidad

 

Lucas Garibaldi, investigador del CONICET. (Foto: Alfredo Leiva).

Investigador del CONICET designado para copresidir una evaluación global sobre biodiversidad

Lucas Garibaldi coliderará a más de doscientos expertos/as en la elaboración de un nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas.

Lucas Garibaldi, investigador del CONICET y director del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD, CONICET-UNRN), fue designado para coliderar un nuevo reporte global sobre los cambios transformadores necesarios para un futuro sostenible, en el marco de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES).

IPBES es un reconocido organismo intergubernamental independiente destinado a fortalecer la interfaz científico-normativa para la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas. 

Fue creada en abril del 2012 y actualmente recibe el apoyo de 137 países. 

Realiza evaluaciones a nivel global referidas a la biodiversidad y servicios ecosistémicos que tienen como objetivo servir para el diseño de políticas vinculadas con la conservación de la biodiversidad, el bienestar humano a largo plazo y desarrollo sostenible.

La designación de Garibaldi fue propuesta y aprobada por la totalidad del comité de gestión de IPBES, conformada por su mesa oficial y un panel multidisciplinario de expertos y expertas de todo el mundo. 

“Haber sido seleccionado como co-chair es un honor a nivel personal porque es un reconocimiento a la trayectoria académica y también al rol de coordinación que implica la articulación y el intercambio con otras personas. 

Para Argentina es una representación importante que ya se ha dado en otras oportunidades y en ese sentido es algo destacable” señala Garibaldi.

Durante los próximos tres años participará en este rol de codirección aportando su experiencia coordinación, trabajo interinstitucional y su reconocida labor como investigador en temáticas de conservación de la biodiversidad, agroecología, polinizadores y contribuciones de la naturaleza al bienestar de las personas. 

Este rol lo desempeñará junto con Arun Agrawal, de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), y Karen O’Brien, Universidad de Oslo (Noruega).

Garibaldi ya ha participado como coordinador y autor principal del informe global sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas y del Informe de evaluación sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos, ambos realizados por IPBES y publicados respectivamente en 2019 y 2016.

Metas para la conservación de la diversidad biológica

La Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (SCDB) publicó en julio de 2021 el primer borrador de la Visión 2050 para la Biodiversidad, en el cual se establecen objetivos de acciones urgentes para lograr la valoración, conservación y uso razonable de la biodiversidad en las próximas décadas.

En este sentido, Garibaldi señala que el informe global sobre diversidad biológica realizado por IPBES “ha sido fundamental, justamente encontramos que las metas de Aichi, fijadas en el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, no se cumplieron y que durante las últimas 5 décadas la diversidad de vida en el planeta ha decrecido notablemente como nunca antes en la historia de la humanidad. 

Eso no es solamente un problema de la diversidad, sino que asociado a eso el planeta perdió capacidad de sostener la vida humana”.

La nueva evaluación se encargará de estudiar y comparar los diferentes escenarios y caminos hacia un planeta sostenible, integrando la diversidad de valores y comportamientos que sustentan y coevolucionan con los factores indirectos del cambio. 

Tiene como objetivo ofrecer opciones prácticas para acciones concretas para fomentar, acelerar y mantener el cambio transformador necesario para un futuro más sostenible.

“La evaluación actual habla de cuáles son los cambios transformadores que tenemos que realizar para poder vivir dignamente en este planeta y eso implica respetar los principios ecológicos que dominan la vida” reflexiona el investigador.

Los resultados de la evaluación informarán a los tomadores de decisiones sobre las opciones para implementar nuevas pautas, basadas en evidencia, a fin de lograr los objetivos propuestos en la Visión 2050 para la Biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Es un trabajo de tres años de desarrollar la evaluación e implica una de interacción de conocimiento no solo científico, sino también local con base en comunidades originarias, para llegar a una síntesis o acuerdo científico-político sobre los cambios transformadores” concluye Garibaldi.

Por CCT CONICET Patagonia Norte

CONICET

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sábado, 1 de mayo de 2021

Mapeo de la huella humana sobre los ecosistemas patagónicos

 

 

Realizan un mapeo de la huella humana sobre los ecosistemas patagónicos

Con epicentro en la provincia de Santa Cruz, el estudio que contó con la intervención de profesionales del INTA e investigadores del ámbito local e internacional, permite caracterizar los paisajes, identificar nuevas áreas de conservación y su metodología es estratégica para el uso y gestión de la tierra.

Dimensionar el impacto humano en los ecosistemas y sus servicios es una herramienta imprescindible cuando se trazan objetivos como preservar la biodiversidad y alcanzar un desarrollo sostenible. 

En esta línea el índice de huella humana, Human Footprint Index (HFI, según siglas en inglés), representa el impacto antropogénico sobre los ecosistemas y el medio ambiente natural.

En el estudio publicado recientemente en Journal for Nature Conservation, el equipo de investigación integrado por profesionales del INTA Santa Cruz, el 🔬Laboratorio de Recursos Agroforestales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), la 🏛 Universidad Nacional de la Patagonia Austral, la 🏛Universidad Nacional de Jujuy y la 🏛Universidad de Wisconsin-Madison (USA), pudo caracterizar el HFI en la Patagonia Argentina a través del paisaje, calificando las diferencias entre las principales áreas ecológicas, especialmente los paisajes 🌲🌳boscosos.

Entre sus objetivos, el HFI presenta utilidad potencial para “identificar áreas de conservación prioritaria de acuerdo con su calidad de vida silvestre y valores de biodiversidad”, destaca 👨‍🔬Pablo Peri, investigador del INTA Santa Cruz y de la 🏛Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET

Y fue así como pudieron desarrollar un mapa del índice de huella humana para la provincia de Santa Cruz, incorporando variables regionales.

“Creamos un mapa HFI donde los puntajes variaron de 0, que representa una alta calidad de vida silvestre, a 1 que representa el máximo impacto humano, utilizando variables relacionadas con impactos humanos directos, por ejemplo: infraestructura, e indirectos como aquellos derivados de actividades económicas, incluidos los asentamientos, la accesibilidad, la industria petrolera y la producción de ganado🐑 ovino”, describe 👨‍🔬Peri.

Este tipo de metodología toma en consideración cuatro tipos de datos: densidad de población, transformación de la tierra, accesibilidad e infraestructura de energía eléctrica.

“Al utilizar datos locales el HFI deviene en una herramienta estratégica para el uso de la tierra, planificación para la conservación, evaluación del riesgo de extinción, conectividad del hábitat, así como en el diseño de infraestructura para la salud y bienestar humanos”, indica 👨‍🔬Peri.

Dimensionar el impacto humano en los ecosistemas y sus servicios es una herramienta imprescindible cuando se trazan objetivos como preservar la biodiversidad y alcanzar un desarrollo sostenible.


Geolocalización de la huella humana

Realizar el mapeo de HFI implicó la identificación de variables, aplicar puntajes de impacto y la combinación de diversas variables en un solo mapa. 

Estos procedimientos permitieron visibilizar la influencia humana en diferentes paisajes de la provincia de Santa Cruz.

El estudio confirma que “los valores de impacto más alto, por encima a 0.50, estaban ubicados cerca de la ciudad capital y alrededor de las principales rutas”

Asimismo, la industria petrolera provocó impacto sobre el paisaje en la zona norte de la provincia de Santa Cruz, alcanzando valores de hasta 0.45 cerca de Cerro Dragón.

Los valores intermedios de HFI, cercanos a 0.3, debido al pastoreo de 🐑ovejas se ubicaron principalmente en el sur, representando las actividades económicas de más relevancia en la provincia. 

Mientras que los valores más bajos, cercanos a 0.01, se alojaron en las tierras menos productivas de la provincia (zonas áridas centrales) y del oeste (zonas húmedas cercanas a las ⛰ montañas andinas).

“HFI difirió significativamente a través del paisaje siendo menor (0.07 -0.11) en áreas cercanas a la Cordillera de los Andes (bosque, vegetación alpina y pastizales subandinos), y mayor (0.38-0.40) en las áreas del sur (tierras de arbustos y estepa húmeda) cerca de la ciudad capital”, se destaca en la investigación.

La expansión continua de las actividades humanas a escala global afecta a los ecosistemas naturales, inclusive en áreas remotas como la Patagonia Austral.

Otros beneficios del HFI

La expansión continua de las actividades humanas a escala 🌐global afecta a los ecosistemas naturales, inclusive en áreas remotas como la Patagonia Austral. 

Este contexto requiere estudios específicos a medida que los paisajes se vuelven “cada vez más perturbados por las actividades antropogénicas”, resalta el trabajo, en cuanto a la importancia de producir en forma sustentable.

El mapa HFI de la Patagonia Argentina resulta útil no solo por su capacidad de caracterizar la red actual de áreas protegidas, sino en la identificación de nuevas áreas de conservación. 

También cabe destacar que el desarrollo de este tipo de metodologías permite simplificar diferentes fuentes de información acerca del impacto humano, logrando una interesante herramienta para la toma de decisiones.

👨‍🔬Pablo Peri asegura que “el HFI es altamente compatible con otras herramientas de toma de decisiones de gestión del uso de la tierra implementadas en la Patagonia Argentina, por ejemplo, los procesos de ordenación para el manejo sostenible y la conservación de los bosques nativos”.

INTA

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miércoles, 17 de febrero de 2021

CONICET ✍ con IPVU por ladrillos PET

  

El CONICET ✍suscribe convenio con el Instituto de Vivienda de Santiago del Estero por los ladrillos PET

El ✍acuerdo licencia la 📃 patente de CONICET para la producción de ladrillos en base a 🍾botellas de PET recicladas, desarrollada por el CEVE.

En un encuentro virtual, la presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), 👩‍🔬Ana Franchi, y el titular del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU) de la Provincia de Santiago del Estero, 👨‍💻Eduardo Augusto Du Bois Goitía, ✍firmaron un convenio para el licenciamiento y transferencia tecnológica para la fabricación de componentes constructivos con PET reciclado a dicho organismo.

👩‍🔬 Franchi remarcó el esfuerzo que desde el Estado se realiza por la 🔎🔬investigación y el desarrollo y señaló: 

“Lo que se ve como una foto, es una 🎞película de muchos años, de mucho esfuerzo y años de 🔎🔬investigación, de trabajo y de 💲inversión” y agradeció a los 👨‍🔬investigadores e 👩‍🔬investigadoras del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, CONICET-AVE), del CCT-Córdoba y a la Gerencia de Vinculación Tecnológica por hacer posible llegar a esta instancia de la suscripción de un ✍convenio de esta envergadura.

“Este proyecto sintetiza el nombre del ministerio y hace honor a la 💡innovación”, señaló la 👩‍🔬presidenta de CONICET, haciendo alusión al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Por su parte, 👨‍💻Du Bois Goitía comentó: 

“Hace un par de años conocimos sobre esta tecnología por un artículo y la tomamos como un desafío y una oportunidad para contribuir a la higiene urbana en la ciudad y reducir el impacto de los residuos de PET, una preocupación que es también del Municipio de Santiago y también estamos sumando el Municipio de La Banda”.

Además, valoró la articulación y la posibilidad de utilizar una tecnología que cuenta con Certificación de Aptitud Técnica expedida por la Secretaría de Vivienda de la Nación. 

“Si hay un organismo que tiene prestigio para poder encarar un proyecto como este es el CONICET y nos sentimos muy cómodos y orgullosos de trabajar junto a este organismo, concluyó antes de firmar el convenio.

La doctora 👩‍🔬Rosana Gaggino, investigadora independiente del CONICET y directora del CEVE, quien, junto a un equipo de ese instituto desarrollaron esta tecnología, destacó: 

“Estamos muy felices de poder ofrecer a nuestra sociedad nuestros trabajos de 🔎🔬investigación y desarrollo, que puedan tener impacto y contribuyan a la mejora del ambiente.”

Los componentes constructivos elaborados en base a PET posibilitan la reutilización de un residuo de gran volumen y complejo tratamiento como son las 🍾botellas descartables de polietilen-tereftalato, para convertirlas en componentes 🏗constructivos. 

Se trata de una tecnología de triple impacto –ambiental, social y productivo- que procura reducir del enterramiento y la acumulación en basurales de un residuo importante como son las 🍾botellas de PET, brindar soluciones tecnológicas para el mejoramiento del🏠 hábitat y generar trabajo para emprendimientos productivos de fabricación de componentes.

Los ladrillos han despertado un gran interés por parte de organismos públicos provinciales, gobiernos locales y cooperativas que gestionan grandes volúmenes de residuos, como un modo de encontrar una solución y dar valor y un destino útil para el tratamiento de una porción de los mismos.

El pasado mes de enero, CONICET ✍suscribió un convenio de licencia con la Municipalidad de Crespo, Entre Ríos, para licenciar esta tecnología y completar la transferencia tecnológica para la producción de los ladrillos en base a PET en esa localidad.

El evento contó además con la participación del Gerente de Vinculación Tecnológica de CONICET, 👨‍🔬Lic. Sergio Romano, la Directora del Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Córdoba,👩‍🔬 Dra. María Angélica Perillo, la 👩‍🔬Lic. Dulce Zábalo Mamonde, coordinadora del área Tecnologías para el Desarrollo Inclusivo Sustentable de la GVT, la 👩‍🔬Dra. Rosana Gaggino, directora del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, CONICET-AVE) e investigadora independiente de CONICET, el 👨‍🔬Dr. Jerónimo Kreiker, Vicedirector del CEVE, 👨‍🔬Lucio Scardino, Responsable de Vinculación Tecnológica del CEVE, y 👩‍💻Gabriela Dignani en representación de la Oficina de Vinculación Tecnológica del CONICET Córdoba. 

En tanto, del Gobierno de Santiago del Estero, participaron también el Jefe de Gabinete, 🙋‍♂️Elías Suárez, el Subsecretario de Ambiente de la provincia, 🙋‍♂️Carlos Salmoiraghi, la intendenta de la ciudad capital, 🙋‍♀️Norma Fuentes y el, Responsable técnico del IPVU de Santiago del Estero, 👨‍💻Ramón Aguirre. 

Se encontraban presentes representantes de organizaciones de la sociedad civil de dicha provincia.

CONICET

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martes, 24 de noviembre de 2020

La red MARAS disponible en una base de datos internacional

  


Toda la información de los 426 puntos de monitoreo ambiental en Regiones Áridas y Semiáridas de la Patagonia argentina, así como una descripción completa de la metodología desarrollada por el INTA quedaron alojados en Scientific Data de la revista Nature. 

Se trata de una publicación internacional y en línea de acceso abierto que aloja bases de datos científicas a escala global.

Desde 2008, la red MARAS (Monitoreo Ambiental en Regiones Áridas y Semiáridas) evalúa los cambios a mediano y largo plazo de las condiciones del suelo y vegetación de los pastizales naturales en la Patagonia. 

Con más de 400 parcelas de monitoreo instaladas –desde La Pampa hasta Tierra del Fuego–, las MARAS brindan información a escala regional y son la fuente más confiable de datos sobre tendencia de la Patagonia, una de las regiones de pastizales naturales remanentes más extensas del mundo.

La descripción de la metodología y la información completa de los monitores MARAS están ahora en una base de datos internacional de libre acceso que maneja Scientific Data

Así lo especificó Gabriel Oliva, especialista del área de Recursos Naturales del INTA Santa Cruz y coordinador de la red. 

“En la base de datos internacional quedaron alojados una descripción completa de la metodología desarrollada por el INTA, la información y fotos de 426 monitores y las reevaluaciones de 247 de ellos –después de cinco años para ver cómo cambia la vegetación y el suelo”, especificó Oliva. 

A su vez, detalló que también se hizo público el código de la base de datos desarrollada en herramientas de software libre por la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA).

La información se va a ir actualizando año a año, a medida que progrese el monitoreo. 

“Esto constituye una línea de base, a partir de la cual se podrá evaluar en el futuro con mucha precisión la evolución de variables clave como la cobertura vegetal, la biodiversidad, el carbono orgánico o la composición florística”, subrayó el investigador del INTA.

Y agregó: “Además, servirá para la toma de decisiones, certificación ambiental de manejo sustentable de la industria ganadera y la implementación de políticas públicas”.

En la Red participan voluntariamente 380 productores que accedieron a instalar monitores en sus campos y provee información que, de 11 zonas agroecológicas de la Patagonia.

De acuerdo Oliva, compartir la información que se recolecta de los 430 sitios ubicados en 11 zonas agroecológicas de la Patagonia, incluyendo 30 monitores instalados por el Instituto Nacional e Investigaciones Agropecuarias (Chile) en la Patagonia Chilena, servirá para la toma de decisiones, planificación del manejo sustentable de los establecimientos y la implementación de políticas públicas.

“Hasta el momento, 250 de estos monitores fueron reevaluados al cumplir cinco años”, señaló Oliva y agregó: 

“Con esta información se elaboran los primeros mapas de cambio de la vegetación, en los que se puede apreciar que, la mayor parte de la región mantiene o aumenta cobertura y biodiversidad, aunque hay una parte afectada por sequías que muestran una fuerte caída de cobertura”.

Toda la información recolectada hasta ahora está disponible también en el Portal web Maras para que cualquiera pueda ver los datos y acceder a los monitores.

Las parcelas que se monitorean están ubicadas en establecimientos productivos que aceptaron participar de este estudio de largo plazo. 

En la Red participan voluntariamente 380 productores que accedieron a instalar monitores en sus campos y provee información que, de 11 zonas agroecológicas de la Patagonia, lo que incluye 30 monitores instalados por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Chile) en la Patagonia Chilena.

“Los sitios están delimitados mediante estacas permanentes y señalizadas con cartelería. En ellos se toman fotografías que permiten evaluar cambios fisonómicos y se evalúan con mucho detalle la cobertura de vegetación, la diversidad de plantas y se analiza el tamaño y la estabilidad de los parches de suelo desnudo”, explicó Oliva. 

Asimismo, se toman muestras de suelos para analizar Carbono Orgánico, nitrógeno (N), textura, pH y conductividad.

La iniciativa comenzó en 2008 en el marco de un proyecto del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, y ha sido financiada después por Fundación Argeninta y la Ley de Recuperación de la Ganadería Ovina y por proyectos del INTA. 

Participan más de 50 investigadores del INTA y otras instituciones, como la UNPA, el CONICET y organismos provinciales y nacionales, como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación.

INTA

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jueves, 16 de julio de 2020

Ecosistemas áridos Estudian el impacto del cambio climático


Estudian el impacto del cambio climático en los ecosistemas áridos

Un equipo internacional de investigadores, del que participaron especialistas del INTA, reveló qué ocurre a medida que los ecosistemas áridos se vuelven más secos.

Para el año 2100, estiman que más del 20 % de la superficie terrestre será árida y se afectarán atributos fundamentales para la vida.

En la actualidad, las zonas áridas cubren aproximadamente el 41 % de la superficie terrestre y albergan al 38 % de la población global. 

Un estudio recientemente, publicado en la revista Science, aporta nuevos datos sobre cómo los aumentos de aridez, como consecuencia del cambio climático, afectan a los ecosistemas más frágiles.

La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de Alicante –España– en colaboración con el Instituto de Suelos del INTA.

Durante el estudio, se analizó la mayor compilación de datos empíricos sobre zonas áridas realizada hasta la fecha.

“Nuestro objetivo fue determinar cómo los aumentos de aridez, como los que se esperan con el cambio climático, afectan a los ecosistemas áridos”, explicó Juan Gaitán, investigador del Instituto de Suelos del INTA y uno de los participantes del trabajo.

“Se evaluaron atributos fundamentales de los ecosistemas, como la productividad, la cobertura y la composición de la vegetación, la fertilidad y las comunidades microbianas de los suelos, y de qué manera estos atributos cambian a lo largo de los amplios gradientes de aridez que pueden encontrarse en las zonas áridas de nuestro planeta”, detalló Gaitán.

De acuerdo con la publicación, se identificaron tres niveles de aridez –medida como la inversa del cociente entre la precipitación y la evapotranspiración potencial de cada lugar– que actúan como umbrales. Una vez que se cruza uno de estos umbrales ocurren cambios acelerados en los ecosistemas.

“El principal hallazgo fue que, a determinados niveles de aridez, pequeños incrementos en la misma desencadenan cambios rápidos, o, a veces, abruptos en las características de los ecosistemas”, explicó Gaitán, quien además es investigador del CONICET y profesor de la cátedra Conservación de Suelos en la Universidad Nacional de Luján –Buenos Aires–.

“El primer umbral se identificó en torno a niveles de aridez de 0.5, a partir del cual la productividad de la vegetación disminuye drásticamente”, indicó el investigador del INTA y agregó:

“A partir de este punto de aridez el ecosistema empieza a notar la falta de agua, las plantas cambian y sobreviven aquellas que la pueden tolerar”.

Un segundo umbral fue identificado a valores de 0.7 de aridez.

En este punto, pequeños aumentos de la aridez inducen cambios abruptos en los suelos, los cuales se vuelven menos fértiles, con una estructura más débil y, por lo tanto, más susceptibles a ser erosionados.

En este sentido, Miguel Berdugo, de la Universidad Pompeu Fabra –España– y autor principal del estudio, advirtió:

“Una vez que este umbral de aridez se sobrepasa, se ven afectados muchos atributos fundamentales del ecosistema.

Las plantas que sobreviven son principalmente arbustos que son capaces de obtener agua en capas profundas del suelo. Los microorganismos del suelo, que juegan un papel fundamental en el reciclado de nutrientes, cambian radicalmente, con un aumento de abundancia relativa de especies menos beneficiosas”.

Finalmente, a niveles de aridez superiores a 0.8, la diversidad y la cobertura vegetal se desploman. Así lo explicó Fernando Maestre, de la Universidad de Alicante –España–:

“Una vez cruzamos este umbral, el déficit de agua es demasiado grande para soportar el desarrollo de la vegetación.

La actividad biológica se reduce drásticamente y la vida pasa a estar condicionada por ventanas de oportunidad que proporcionan los raros episodios de lluvia.

Los ecosistemas se han transformado en un desierto”.



Implicancias a escala global

Los hallazgos de este estudio son de gran relevancia para comprender mejor los impactos del cambio climático en las zonas áridas, así como para establecer acciones de adaptación y mitigación apropiadas.

“Las proyecciones climáticas indican que alrededor del 20 % de las tierras emergidas del planeta podrían cruzar uno o varios de los umbrales de aridez identificados en este estudio en el año 2100”, destacó Gaitán y agregó:

“Nuestros resultados sugieren que los ecosistemas áridos pueden experimentar cambios abruptos que pueden afectar notablemente a su capacidad de proveer servicios ecosistémicos, como la producción de forraje y la fertilidad del suelo, los cuales son esenciales para las más de 2.000 millones de personas que habitan estos lugares”.

“Con la información aportada sobre cómo cambian las propiedades de la vegetación y el suelo frente a la aridez, y cartografiando las zonas más sensibles, nuestras conclusiones pueden utilizarse para optimizar las tareas de control y restauración, conservar la biodiversidad y evitar la desertificación de estos entornos”, añade Maestre.



La situación en la Argentina

Los resultados de este estudio “tienen implicancias muy importantes para el país, dado que aproximadamente 2/3 partes de la superficie de Argentina son ecosistemas áridos y no son ajenos a estos procesos globales”, explicó Gaitán.

Es importante contar con información precisa acerca de cómo cambian los ecosistemas.

Para lo cual, el INTA desarrolla una red de monitoreo de los ecosistemas áridos de la Patagonia red MARAS–.

Esta red está conformada por alrededor de 500 sitios permanentes, que comenzaron a ser instalados a partir de 2008 y en las que, periódicamente, se evalúan atributos del suelo y la vegetación.

“Al comparar las mediciones de cada sitio a lo largo del tiempo, obtenemos información sobre los cambios que están ocurriendo”, indicó Gaitán para quien “uno de los nuevos proyectos que el INTA está poniendo en marcha busca extender la red de sitios de monitoreo a todo el país y complementarla con el análisis de imágenes satelitales y datos climáticos. 

Esto permitirá detectar las zonas que están sufriendo los cambios más severos, está información es esencial para las tareas de mitigación, restauración y el diseño de políticas públicas de control”.


INTA

martes, 14 de julio de 2020

Erosión cómo revertir la degradación del suelo


Erosión cómo revertir la degradación del suelo

El deterioro del suelo no sólo implica la pérdida de nutrientes y de materia orgánica, sino que genera un costo económico y ambiental complejo y difícil de revertir.

Investigadores del INTA y de la Facultad de Agronomía de la UBA analizan la realidad de los sistemas productivos del norte de Buenos Aires y proponen prácticas para conservarlo.

En la gran región de la pampa ondulada argentina, predominan las producciones en secano (sin riego) al igual que en el resto de la mayoría de las tierras argentinas agropecuarias.

Esta situación deriva en sistemas agropecuarios altamente dependientes del agua de lluvia.

Por esto, es fundamental incrementar el ingreso de cada gota al suelo.

En este sentido, un equipo de investigadores –integrado por especialistas del Instituto de Suelos del INTA, de la cátedra de Manejo y Conservación de Suelos de la FAUBA y de la Agencia de Extensión Arrecifes INTA, analiza la realidad de la agricultura extensiva en secano del norte de Buenos Aires y proponen prácticas para conservarlo.

“Es común observar en muchos lotes agrícolas que el proceso de infiltración del agua de lluvia se ve interferido por la inadecuada fertilidad física de los suelos”, expresó Patricia Carfagnoespecialista en suelos del INTA, quien explicó que la fertilidad física de un suelo se traduce como la capacidad de aireación, el estado de compactación y la comodidad que le otorga a la raíz para crecer.

“En suelos con pendiente el agua que no infiltra, escurre en corridas y erosión en surco, que se transforman en cárcavas, con la consecuente pérdida de materia orgánica y nutrientes presentes en la superficie”, señaló Carfagno y agregó que una de las formas de degradación del suelo, tanto superficial como sub-superficial en el horizonte A –la capa más fértil–, puede ser advertido por la presencia de costras y sellos, de estructuras laminares y de otros síntomas de compactación.

“Estos síntomas están relacionados con la falta de rotaciones, uso de maquinarias de alto porte, cultivo de especies anuales que dejan poco rastrojo en superficie, riego con aguas de mala calidad y, en algunos casos, se ve agravado por el pisoteo animal”, indicó Maximiliano Eiza, especialista en conservación de suelos y agua del INTA Balcarce.

Además de la evaluación visual y directa del suelo, existen herramientas –como la determinación de las variables hidrológicas– que sirven para medir cuánta agua de lluvia entra en el suelo y puede ser utilizada por los cultivos, y cuánta se convierte en escurrimiento.


Además de la evaluación visual y directa del suelo, existen herramientas que sirven para medir cuánta agua de lluvia entra en el suelo y puede ser utilizada por los cultivos.

Ensayos realizados en suelos de Arrecifes (con y sin cobertura) con lluvias simuladas determinaron que un suelo adecuadamente estructurado y sin problemas físicos posee una capacidad de infiltración promedio de 26 milímetros por hora, mientras que los que presentan alta frecuencia de aparición de estructuras laminares oscilan entre 7 y 11 milímetros por hora de manera independiente a la cobertura.

No obstante, la cobertura tuvo un efecto importante en la disminución de la pérdida de suelo.

“Estos ensayos se llevaron a cabo en el campo de la Fundación Angélica E. Stegmann, donde se encuentran lotes con presencia de cárcavas causadas por el avance de la erosión hídrica”, señaló Cecilia Contreras, jefa de la Agencia de Extensión Rural Arrecifes del INTA, quien destacó la importancia de estos estudios para generar espacios de intercambio con los productores, asesores e investigadores.

Una de las formas más racionales para evitar la pérdida de suelo y favorecer la infiltración del agua de lluvia es la incorporación de prácticas conservacionistas que favorezcan el manejo adecuado de los recursos suelo y agua.


Simulador de lluvias que mide la capacidad de infiltración del suelo.

En este sentido, Daiana Sainz –especialista del Instituto de Suelos del INTA– puntualizó en la importancia de “mantener la cobertura del suelo, debido a que le proporciona protección y evita el impacto disruptivo de las gotas de lluvia, favorece el proceso de infiltración y disminuye, en términos generales, la generación de escurrimientos, además de aportar materia orgánica”.

Sin embargo, “en suelos donde la degradación física es muy avanzada y con alta proporción de estructuras laminares, por ejemplo, el efecto positivo de la cobertura puede verse opacado y es necesario incorporar prácticas de manejo mecánicas que mejoren la estructura edáfica”, expresó Sainz.

En cuanto a las recomendaciones que apuntan a la preservación del suelo, Celio Chagas –investigador de la cátedra de Manejo y Conservación de Suelos de la FAUBA– detalló:

“Incorporar rotaciones (diversificación de cultivos), evitar la prevalencia de un mismo cultivo e impedir el pastoreo del ganado en suelos muy húmedos”.

La composición mineral del suelo en sus diversas fracciones granulométricas, como la proporción y las características de arcillas, limos y arenas que posee, juegan roles determinantes en el comportamiento químico y físico.


Sainz: “Mantener la cobertura del suelo favorece el proceso de infiltración y disminuye, en términos generales, la generación de escurrimientos, además de aportar materia orgánica”.

En esta línea, Filipe Kraemer –investigador de la FAUBA y del Conicet– consideró que estas características afectan la agregación, la estabilidad del suelo y las diversas variables físicas, como la densidad aparente y la conductividad hidráulica saturada.

“Las estructuras laminares se componen de partículas de suelo agregadas en forma de láminas finas que se acumulan horizontalmente una sobre otra y dificultan notablemente la circulación del agua en el perfil del suelo”, explicó.

Por esto, los suelos con alta proporción de limos y arcillas del tipo illítica del norte de la Provincia de Buenos Aires son propensos a presentar estas estructuras que se agravan en suelos con degradación física.

“Con técnicas de manejo ampliamente difundidas, como incorporar cultivos de servicios, e intensificar las secuencias de cultivos, realizar siembras en contorno o terrazas cuando sea necesario y combinarlas para cortar la pendiente, es posible revertir los procesos de degradación superficial del suelo”, aseguró Sainz.

INTA